“Si vos saltas yo salto” te oí gritar mientras caía. Pensé que evitarías que me tire de cabeza. Pensé que te tirabas. Pensé que me empujabas, que querías que saltara. Creí que no importaba realmente, que el viento me mecía y el sol siempre brillaba. “Me haces bien” dijiste alguna vez. Qué bien, me encanta pero el agua estaba helada.
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