miércoles, 6 de abril de 2011

Reflexión

A lo largo de la vida, uno va planteándose objetivos. En realidad, en un principio cuando uno persigue un objetivo, lo hace pensando que ése es un fin y no un medio. Uno cree que si cumple aquel objetivo se sentirá pleno. Pero una vez que el objetivo es alcanzado, la satisfacción dura poco. Es entonces cuando salimos en busca de un nuevo objetivo y todo vuelve a comenzar.
Si la vida fuese el momento de satisfacción obtenido al lograr un objetivo entonces no sería necesario buscar uno nuevo, ya que la verdadera felicidad habría sido alcanzada. La vida por lo tanto, son aquellas experiencias y vivencias que nos llevan a lograr los objetivos. La vida es aquél proceso en el cuál vamos ganando nuevo conocimiento, creciendo, evolucionando...
Existen aquellas personas que persiguen objetivos materiales. No está mal, pero finalmente aprendemos que lo material es efímero. También están aquellas personas con objetivos espirituales y aquellas que viven por los otros, o al menos lo intentan. Hay objetivos a corto y a largo plazo, individuales y colectivos. Y sin embargo, el hombre sufre. El hombre sufre siempre y por razones efímeras. Estar mal es una decisión, es una opción... pero no la única.
Pasamos nuestra vida buscando y buscando. Y si, es importante tener un objetivo, si no lo tuviesemos, sería como no vivir en absoluto. Nuestra existencia sería completamente sumisa e irrelevante. Pero ¿Qué es lo que buscamos? Es importante conocer el fin y dejar de concentrarse en el medio. 
Muchas veces, pareciera que todo es una eterna insatisfacción, pero existen instrumentos para ser feliz y sonreírle a la vida. Sólo hay que detener la búsqueda y dejarse ser.

"To look life in the face, always.
To look life in the face and to know it for what it is.
At last, to know it, to love it for what it is. 
And then to put it away."   
 

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